miércoles, 21 de octubre de 2009

La comunicación en nuestras manos

Una vez le escuché a uno de mis profesores en la universidad que la sentencia ante la evolución de la tecnología siempre ha sido la obsolescencia o muerte de los medios de comunicación masiva que le anteceden. Finalmente la prensa se ha nutrido de la radio y viceversa; la televisión de la radio y viceversa; la prensa, la radio y la televisión de internet y viceversa, y todos ellos de han ido de la mano de los seres humanos.

En aquella época, me tocaba subir 5 pisos, con dos escaleras cada uno, el bloque del edificio donde quedaba el salón en el que cursaba mi carrera de comunicación cargando la máquina de escribir portátil para atender las clases de redacción. Cada estudiante debía llevar la suya. Se escuchaba el entusiasmo de la clase en el sonido y velocidad con que se pulsaban las teclas y empujaba la palanca de arrastre. Era la tecnología a nuestro alcance. La vida estudiantil universitaria actual transcurre la mayor parte del tiempo en la virtualidad y silencio de las redes y los sistemas.

En el ejercicio de la carrera profesional y laboral me he dado cuenta que la tecnología año tras año ha impuesto una marcha acelerada que sobrepasa las fronteras. Ahora con un computador portátil, una memoria, un blackberry, un i-phone y el wi-fi, entre tantos otros equipos se nos impone una dinámica ágil e inmediata de la comunicación. Fabuloso! Se reducen los espacios a la incertidumbre de la falta de información o demoras en la comunicación. Y paradójicamente entre más existe presencia de las nuevas tecnologías en nuestra vida diaria, más importante se vuelven los seres humanos y las relaciones humanas. Por eso creo que el temor a ser desplazados no tiene lugar. La capacidad, talento y competencia para leer el lenguaje corporal y gestual, la entonación o énfasis en la palabra y el timbre de la expresión verbal son inherentes al ser humano y esa condición de calidez es difícil que sea reemplazada por un emoticon en una sala virtual o chat privado.

En cada etapa de la vida y de las generaciones de la humanidad hay una máquina presente que nos ofrece una oportunidad y una comodidad para comunicarnos. Cada máquina o nueva tecnología en nuestras manos necesita de un ser humano inteligente intelectual y emocionalmente para cumplir su propósito, si no es el adecuado, será reemplazado por uno mejor. La comunicación está en nuestras manos.