viernes, 13 de julio de 2012

Piedra Pintada en el Cielo


Vista Panorámica desde el Mirador, conocido como el Cielo.
Algo más que una escalera grande y otra chiquita hacen falta para llegar a un lugar que todos conocen como "El Cielo", pero no crean que esta  alusión se  refiere  al infinito que cubre como un techo intangible nuestro planeta.
En lo alto del Morro,  corregimiento de Tubará, podemos alcanzar el cielo… un hermoso mirador natural donde logramos admirar las bellezas del paisaje, desde aquí podemos apreciar las playas.
Realmente el encanto de este lugar está escondido un poco más adentro, una agradable caminata respirando aire puro, producto  de la conservación  de un bosque seco tropical, se recrea con  el canto de los pájaros,  los aullidos de los  pocos monos cotudos que aún quedan,  ardillas que se deslizan traviesas entre las ramas y el  acelere de la marcha  por la persecución de unas abejas pequeñas ( inofensivos canatos) que se enredan  en nuestras cabezas  haciendo  que la adrenalina  suba al máximo, son algunos aspectos de esta aventura que vivimos solo para conocer  Piedra Pintada; petroglifo de arte rupestre, ubicado  sobre el lecho del arroyo camajorú,  que en su superficie  tiene plasmado figuras zoomorfas y antropomorfas de la extinta cultura Mocaná,  a través de la escritura ellos establecieron su lenguaje y vinculo con las posteriores generaciones.
Piedra Pintada en el corregimiento El Morro, Tubará, Atlántico.
El Instituto Colombiano de Antropología (ICA), en el año 2001, realizó algunos estudios y estableció el daño irreparable que le hicieron a la piedra cuando algunos estudiantes de una reconocida Universidad resaltaron con pintura de aceite, los surcos naturales elaborados por nuestros ancestros esto con el fin de realzar las figuras. Para la antropología quizás haya perdido valor  pero para los tubareños este vestigio nos une con nuestro pasado y mantiene viva la memoria de los Mocaná guerreros, agricultores, pescadores, pero también artistas. Una experiencia que te invitamos a vivir, aunque sea solo una vez.