domingo, 8 de julio de 2012

Rol de mujeres y hombres en la sociedad




Las mujeres necesitamos comprender la nueva perspectiva
de género para transmitirla a las nuevas generaciones de hombres y mujeres.
Hoy nos ocupa el alto porcentaje de feminicidios en Colombia, y en especial el departamento del Atlántico, por el registro permanente de los medios de comunicación hacia este fenómeno deprimente y doloroso. Y nos asalta el interrogante, por qué? Cuál es la razón para llegar a un a esta máxima expresión de violencia y sin piedad que se da solo por el hecho de ser mujer? Quiénes deben intervenir o actuar para que dar vuelta de hoja a una realidad que va en ascenso?
Si la violencia y crimen hacia el género femenino se debe a la condición de ser mujer. Cuál es la percepción que tenemos de la mujer en el hogar, en la sociedad? Cuál es su rol y cómo lo cumple? Qué contexto rodea la condición femenina para que tenga un sano crecimiento y desarrollo? Cuál es la razón para los golpes, la humillación y los gritos? Cómo detectar tras un entorno ideal de familia o pareja, la violencia sicológica traducida en censura, prohibiciones y anulación?
Los dos párrafos anteriores están redactados solo con preguntas que sentimos fuera de nosotros y nosotras. El inicio del texto lo hacemos en primera persona del plural con una razón específica, este es un tema que nos atañe a todos y todas, desde nuestra posición hoy y ahora en el momento que leemos. Según la ONU, la legitimación de la violencia contra las mujeres en Colombia y América Latina está basada en la cultura, eso quiere decir que se relaciona con el incumplimiento de los roles de géneros y resulta entonces inevitable. La violencia se da porque es una forma de mantener el orden establecido en las relaciones y conservar el lugar de cada uno en la sociedad.
Si la cultura según los investigadores de género nos condena, qué hacer? Hay un compromiso desde las organizaciones de la sociedad civil y desde hace un buen tiempo desde el Gobierno con las iniciativas de programas y consejerías dedicadas al tema de género y la perspectiva desde la que se debe abordar. El empoderamiento y autoestima de la mujer debe ser prioridad para que aprenda a valorarse y actuar con amor  propio en cada circunstancia. Sin embargo, la fuerte influencia de la cultura hace que con desdén y discriminación esta preocupación sea solo de mujeres. Y no salimos del ciclo.
Tenemos una historia que compartir y comprender. Las mujeres desde hace más de 50 años han luchado por la visibilización y reconocimiento a través de los derechos como ciudadanas, la formación y el trabajo. Eso nos ha llevado al cumplimiento de un doble rol que ha marcado un camino sobrecargado emocional y físicamente para las mujeres, una sensación de rebeldía permanente ante la angustiosa etapa corta de lactancia, el cuidado de los hijos e hijas, la necesidad de un ingreso adicional en el hogar, hogares separados, esposos reacios a entender que es demasiado la carga del hogar y el trabajo. Adicional al “chip” que le inculcamos a nuestras hijas e hijos cuando les decimos: “no se dejen!”, “ustedes tienen derecho!”, “si te maltrata, sepárate que te apoyamos!”, “por mujeres como tu, hay hombres así!”.
Todos y todas en esta sociedad tenemos un rol que entender y comprender. No es una obligación solamente del Estado atender la crisis a la que hemos llegado por la falta de manejo del tema de género, es una obligación nuestra desde casa y el hogar, identificar si estamos cumpliendo nuestro rol con amor, si somos capaces de sentarnos a dialogar con amor y sin censuras, si nos sentimos dueñas y dueños de nuestra felicidad. Existen pequeñas acciones que no identificamos como invasoras y muy significativas para la valoración, respeto y amor por nosotras mismas. Los cambios culturales no son sencillos ni rápidos y nos toca asumirlos con responsabilidad, nada justifica una acción violenta física y evidente, como tampoco aquella imperceptible con actos de censura sicológica.