viernes, 14 de diciembre de 2012

La Esperancita en el corazón de los americanistas

En un abrir y cerrar de ojos la tecnología, los hechos comerciales, la historia cambia y da un vuelco a los sentimientos. Creo que para todos los barranquilleros que pasaron en algún momento de su vida por las aulas del Colegio Americano y se sintieron parte de esta centenaria educación en la Puerta de Oro de Colombia, legado de inmigrantes que se enamoraron de este Sitio de Libres y esquina fabulosamente estratégica para América Latina.

La edificación que durante casi 100 años se mantuvo en pie favoreciendo la educación y conocida como La Esperancita del Colegio Americano de Barranquilla, hoy en el 2012 ya solo queda la fachada. Pero antes que desaparezca, no puedo dejar de compartir con los lectores de Panel Sin Fronteras la profunda nostalgia que se siente ver cómo pasan los años. Si quien lee estas líneas, recordará el himno del Colegio.

La frondosidad de sus árboles internos, el amplio parqueadero de los buses, los pasillos inmensos, las historias de miedo de las puertas que no se abrían, el Paraninfo, el gran jardín frente a la Dirección y tantos otros anécdotas que solo quedarán en el corazón de los Americanistas y de quienes compartieron su niñez y juventud en este hogar.

La vida cambia, hemos cambiado y la historia de esta emblemática edificación educativa en Barranquilla también cambió y justo en proximidad de la navidad, cuando las nostalgias y sentimientos se confunden para dar paso a las lágrimas de emoción y recuerdos que solo quedará en nuestras memorias, corazones y álbumes de niñez.

Una vez del Colegio Americano, Siempre del Colegio Americano.
Promoción 1986