martes, 23 de abril de 2013

Patillal, cuna de canciones sentidas


(*)

El calor sofocante de las once de la mañana  no lo sentimos, en el ambiente se encontraba una felicidad inexplicable de orgullo ajeno; sin ser de allá se experimenta la emoción que bien pareciera como si el alma de las canciones se  impregnaran en uno para admirar el paisaje patillalero. 

A escasos 30 minutos de Valledupar, se abre paso una población orgullosa de haber parido hijos especiales,  grandes exponentes de la música vallenata  que hicieron de sus canciones poemas con historias para trascender  a través del tiempo. Un breve recorrido por sus calles nos hace comprender   que la musa inspiradora  la encontraban en la sencillez de  sus gentes,  sus coloridas casas, el verdor de los palos de mangos,  el silencio,   el rumor del viento, el olor a tierra. 

El caserío a que hace referencia José Hernández Maestre, en su inmortal canción “el hijo de Patillal” se ha trasformado en un corregimiento pujante, atrás han quedado los días sombríos de violencia y de dolor, y se sumerge en un ambiente cálido donde cada año para navidad se desarrolla el “Festival tierra de compositores” otro noble titulo dado por ser la cuna de tantos hombres del folclor vallenato. Razón por la cual,  se instalaron en el parque de los compositores de Patillal, ocho esculturas en forma de monedas, la única gliptoteca de la región, donde se aprecia la imagen de  Fredy  Molina, Rafael Escalona, Tobías Enrique Pumarejo, José Alfonso” el chiche” Maestre, Octavio Daza, José María “Chema” Guerra, Julio García, y José Hernández Maestre, al reverso un fragmento de las  canciones que los ha llevado a la gloria.  

Patillal , donde nacen las canciones sentidas, que al oírlas sin tener el don de la voz, provoca cantarlas, es la invitación a conocer este pedazo de  tierra que ha sido la inspiración de  aquello que le cantaron con el corazón.

(*)Isabel Vargas Lara
isabel.vargaslara@gmail.com