domingo, 5 de mayo de 2013

Ser concientes que en los asuntos de género actuamos y nos comprometemos hombres y mujeres significa que contribuimos al desarrollo humano y social.


“En cada ser humano existe un potencial de líder”, nos dijo el profesor Rafael Martínez durante una clase del posgrado. Esa frase es fundamental para manejar situaciones relacionadas con el desarrollo humano y organizacional, con perspectiva de género. Es necesario empoderar a hombres y mujeres a partir de sus propias características, aprovechando las fortalezas que cada género ofrece.

Sin embargo, para conocer los verdaderos potenciales no es una exigencia estar ocupando un cargo de gerencia o dirección. Basta con que podamos reconocer comportamientos específicos frente a situaciones decisivas o de cambio en la vida. Buscando la clave de un liderazgo con equidad encontré en internet un Manual producido por el Centro Africano de Mujeres Periodistas acerca de cómo hacerse una rápida autoevaluación para identificar el grado de evolución en que se encuentra uno como líder. La idea es analizar sus respuestas frente a frases como: Busco el lado positivo en los momentos críticos y de cambio, actúo con decisión frente a situaciones de riesgo y aprendo de los errores, proyecto los valores en los que creo, Comparto el poder, delego responsabilidades sin perder autoridad, me propongo planes a largo plazo, creo ambientes de motivación, promuevo el trabajo en equipo, hago críticas honestas y constructivas, tomo decisiones a tiempo, trabajo en lo que creo, trato y espero ser tratada/tratado con respeto, tengo definidas mis expectativas y evalúo lo que otros dicen, pero asumo completamente la responsabilidad de mis decisiones.

En el papel, las anteriores sentencias son acertadas, claras y contundentes para un líder o una líder. La inquietud es cuán fieles somos a ellas cuando actuamos? Existen prejuicios sobre el papel de la mujer en la casa y en la sociedad que la han mantenido lejos del poder y el liderazgo: “les fascinan los chismes, son temerosas para tomar decisiones, usan sus atractivos para lograr lo que quieren, es difícil trabajar para ellas, nunca saben lo que quieren, hacen que todo sea más difícil, se detienen en pequeñeces, dejan que los problemas familiares interfieran con el trabajo, lloran por todo y es complicado que hagan viajes de negocios por compromisos familiares”. Estas expresiones, que muy frecuentemente son asumidas como reales, hacen que se desfigure el liderazgo con equidad porque  riñen con la confianza, el respeto y la valoración de ellos hacia nosotras y de nosotras hacia nosotras mismas.

Si el propósito es que nosotras mujeres nos reconozcamos como líderes, hay que empezar desde adentro. Las mujeres que se sienten felices consigo mismas ejercen un buen liderazgo.  Hagamos una prueba buscando el lado positivo de esas características enumeradas en el párrafo anterior: “ellas son muy hábiles para el discurso, son cuidadosas para decidir y no se precipitan, son muy exigentes en el trabajo o el oficio que desempeñan, le conceden importancia a la reflexión, son intuitivas, son seres humanos con una sensibilidad especial, tienen una carga grande del hogar y aún así son comprometidas con su profesión y la empresa donde labora”. El propósito no es usar un lenguaje bonito y luego mofarnos de él. Es asumir desde nuestras expresiones, nuestros gestos, nuestro idioma, una actitud tolerante y comprensiva en aras de una mejor relación –no lucha- entre los géneros.

***************
Comparto con los lectores el comentario que la investigadora en asuntos de género Silvia Salinas, socia fundadora de la Red Latinoamericana de Mujeres en Gestión LAWOMAN, me envió vía internet desde La Paz, Bolivia, luego de leer “Mujeres, personajes históricos” publicado en este mismo espacio:
“Querida mujer, felicidades y gracias por el trabajo comprometido!!Acabo de leer tu artículo del 8 de marzo. Creo que el tema de las mujeres y el trabajo es un tema grave en estos tiempos de globalización y flexibilización laboral pues vemos en peligro nuestras conquistas. El año pasado tuvimos un seminario en el que pusimos nuestra “mirada de género” a las discusiones entre el gobierno y l@s obrer@s sobre la flexibilización laboral que , entre otras cosas, plantea reducir/quitar una serie de “beneficios” (quizás el error esté en haberlos concebido como tales y no como derechos) de las  mujeres/madres. A veces creo que es agostador no poder “bajar la guardia”. Cuando lograste algo, pues simplemente en cualquier momento te lo pueden quitar. Bueno, son sólo unas “reacciones” frente a tu siempre estimulante y frescos puntos de vista. Silvia Salinas”

Observación:
Favor tener en cuenta esta frase l@s obrer@s (escribir la letra @ que usualmente se escribe en los correos electrónicos) Si se dan cuenta, son la letra “o” y la “a” en una sola.