domingo, 24 de agosto de 2014

El día que llovió en Lomita Arena

Después de mucho pedir a Dios, al igual que a  San Isidro labrador  quién quita el agua y pone el sol para que se condoliera y mandara agua mucha agua, pareciera que por fin los ruegos son escuchados, por estos días la bendición cae del cielo aunque aún no es suficiente, es de mucha ayuda. Y es que sin el precioso líquido  los campesinos  pierden sus cosechas, no hay pasto para los animales, los jagüeyes  y lagunas se secan.
En Loma de Arena, Bolívar el panorama no era muy alentador  para los pocos agricultores que hay, pero  hace unas semanas  los nubarrones y la fría brisa pronosticaban una tarde pasada por lluvia; después de mucho esperar, por fin el agua llegó y por espacio de dos horas, llovió sin parar. La alegría de los que viven de la tierra era tanta que la felicidad les iluminaba el rostro,  después de muchos meses el agua bendita para cultivos y pasto los regaba, la esperanza de salvar las siembras y los animales renacía en sus corazones.
Canecos y más canecos se llenaban derramándose sin reparo, a ellos que viven en esa casita hecha de barro y  tablas  no les importaba el estruendoso golpeteo del agua al chocar con su techo de zinc, aquí la alegría se evidenciaba en las carreras de felicidad de ¨El Gordo¨, pisando el barro y jugando en los zurcos que las corrientes hacen al tocar la tierra; él al igual que muchos niños no pierden la oportunidad de bañarse con agua lluvia pero aquí  éste baño toma  otro sentido, por lo menos por varios días no tendrán que comprar el agua para bañarse o ir a recogerla a la ciénaga, pues el cielo se las mandó. ¨Ojalá y esto se diera más seguido¨ comenta Javier  a Fanny, con una sonrisa de satisfacción.
Ellos valoran cada gota de lluvia como un tesoro de vida;  los que tenemos la fortuna de tener el agua a nuestra  disposición, la desperdiciamos sin pensar en aquellos que no tienen. 
Hoy fue un gran día para las personas que viven del campo en esta población, una tarde alentadora para olvidar los pronósticos de un largo verano y negros presagios

Isabel Vargas Lara
@vargaisabel