martes, 9 de diciembre de 2014

En los zapatos de una madre

Post de dicado a mis ex-compañeras de trabajo 
en la Fundaciòn Mario Santo Domingo.

Hace casi 15 años atrás, recuerdo que sentada en las horas de almuerzo me preguntaban por un evento cultural, masivo, muy conocido y muy seguro a mi modo de ver, pues fui de las iniciadoras, el Carnaval de los Niños. "Aida pero si mi hija baila en una comparsa yo tengo que ir al pie de ella", decía con ènfasis una típica 'mamá de los pollitos' y así como lo expresaba su frase ella siempre estaba atenta a cualquier movimiento de sus hijas a pesar de pasar casi todo el día en la oficina. En ese entonces yo la trataba de convencer que confiara en la directora del grupo folclórico y que le diera el espacio de participar libremente en ese desfile porque era un espacio protagónico para ellos, los niños.

Faltó ponerme en sus zapatos, años después, el día que intenté ingresar a ese desfile sin el privilegio de ser cocreadora del Carnaval de los Niños, con mi hija de la mano. Hoy día le digo: "Querida Lina, ahora te entiendo y no te juzgo por tu preocupación de hace unos años. Tampoco creo que hayas cortado la libertad de tu hija por no dejarle participar como yo te decía y querer estar a su lado. Mi inexperiencia e ignorancia como soltera me impedía tener la capacidad de entenderte. Hoy como madre percibo el mundo distinto y soy una convencida que ese estado de 'alerta permanente' nunca está de más. " Aclaro que no es un juicio para la gran cantidad de madres y padres que asisten con sus hijos a estos eventos masivos, es una reflexión que me lleva a comprender mejor cómo cada uno asume la gran responsabilidad que tenemos como adultos en relación con los niños.

Como profesional del periodismo y la comunicación sé que respondemos a contextos y modelos históricos y culturales muy fuertes. La revolución feminista nos obsequió una mirada distinta de nuestro vida y relaciones,  a hombres y mujeres, y así también para la familia y sociedad. Pero en la apropiación de ese discurso de género a favor de mejores garantías para todos, cada uno hace su propia experiencia. La mayoría de las veces terminamos poniendo obstáculos, siendo discriminantes, amarrándonos a estereotipos, prejuzgando sin calzar los zapatos y señalando a quién se atreve a decidir de forma distinta. Viviendo en carne propia que gran parte del abono es puesto por nosotras mismas, mujeres.

Confieso que llegue a ver exageración en el comportamiento de madres como Lina, cuando estaba soltera y sin hija, aunque me emocionaran sus historias y todas las peripecias que hacían para cumplir con su 'doble rol'. Confieso que ser madre de una niña me ha puesto frente al espejo de una generación que ha tratado de construir sus proyectos personales y profesionales con base en el modelo de 'superwoman' como único camino a la realización y presumimos de una capacidad para 'multitasking' que lo soluciona todo. Desde Panel Sin Fronteras los y las invitamos a ser abiertos a toda propuesta que vaya en beneficio de los niños y las niñas, del bienestar de las relaciones familiares para una mejor calidad de vida.