domingo, 4 de enero de 2015

Muelle de Puerto Colombia, pedazos de historia y memoria que se sumergen en el mar

A esta historia le hace falta un pedazo, aquel que habla del esfuerzo y la vida que cada obrero colombiano puso para la construcción del Muelle de Puerto Colombia. Pensar que sin la tecnología avanzada conque pudiera contarse hoy día, el ingeniero cubano Francisco Javier Cisneros logró hace más de 120 años el respaldo del presidente Rafael Nuñez y la voluntad de otros tantos colombianos para construirlo, es también pensar que ni la tecnología ni los adelantos en las comunicaciones, ni los estudios avanzados hacen mérito un siglo después para conservar lo ya hecho. ¿Dónde está el valor que damos a este patrimonio que con cada fuerte oleaje se abandona a su suerte y con él se sumergen la historia y la memoria de una obra considerada entre las más importante de Colombia en las primeras cuatro décadas del Siglo XX?

Hace unos días en Panel Sin Fronteras despedimos el 2014 con el sueño de un gran proyecto que pone a soñar a Puerto Colombia y el Atlántico y el primer fin de semana de 2015, los medios de comunicación registraron que el Muelle de Puerto Colombia ha perdido 20 metros más. Sin dejar de recordar la impresionante pérdida de 200 metros en el 2009 y otros metros más en julio de 2012. Desde la distancia en la carretera este  2 de enero, y sin conocer aún la noticia, logré ver su figura ahogada en las olas. Y es que a diferencia de hace unos años, su diseño imponente contrasta hoy con su abandono en las espumosas aguas.

Foto RCN
Desde hace 3 años, cada vez que hay un suceso de estos, las autoridades sienten la obligación de dar una declaración, poner la cara y mostrar voluntad. Y nada pasa. Esperemos que esta vez, esta vez sí suceda algo, pero hay que llenarse de más paciencia. Solo el 9 de abril de 2015 cuando el Ocad Regional Caribe le aprueben los recursos para sus obras de recuperación. Mientras tanto será rogar misericordia para que entre el fuerte oleaje y la brisa no derrumben por completo la frágil estructura que todavía se mantiene. Porque puede suceder, un día levantarnos y darnos cuenta que ya no hay nada de aquello que sirvió de inspiración Sin Fronteras a Colombia. 

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