domingo, 25 de enero de 2015

Sobre la familia, la diversidad y el patrimonio

"Eso que es patrimonio tuyo, lo revisas de vez en cuando y
fortalece lo que eres y has sido."
(*)

Desde el mismo momento en que una pareja decide unirse y formar una familia empieza la construcción de un patrimonio cultural, una identidad propia que enriquece la diversidad de la humanidad. Haz una repaso y responde a estas preguntas: ¿hay en tu casa fotos en albumes y portaretratos, la primera cafetera, un cofre con el primer diente leche de tu bebé, el primer disfraz o tal vez, cada gancho que hizo su trabajo en el cordón umbilical ? No es exagerado pero cada objeto o elección hacen parte de esos recuerdos que procuramos conservar y cuidar por su gran valor histórico en el núcleo familiar. Eso que es patrimonio tuyo, lo revisas de vez en cuando y fortalece lo que eres y has sido. Así mismo hicieron tus padres, madres, abuelas y abuelos, más allá de la labor que hoy día haces como papá o mamá.

Pero, ¿qué hace único tu tesoro familiar, tu patrimonio? que es precisamente una construcción cultural basada en la diversidad. La diversidad es un bien incalculable y fundamental para las personas, hay que cuidarlo como lo más preciado que tenemos, su valor está en que dejamos la discriminación de lado y nos abrimos a la diversidad de pensamiento, creación, manifestación e ideas. Si revisas, cuanto más diferentes somos, más prima el amor fililal para conservar el patrimonio que la familia nos entrega en forma de identidad, afecto y alegrías. Entonces la diversidad nos hace tolerantes, amplios de pensamiento y dispuestos a mirar hacia delante.

Ahora, si eres de Barranquilla, por ejemplo, responde ¿dónde está tu vestuario predilecto para compartir con los tuyos el momento más diverso, familiar y patrimonial de la ciudad? muy seguramente supiste antes de terminar de leer la pregunta. Hay una razón especial, porque ese tesoro de recuerdos está conectado con emociones, alegrías y afectos. Cada año familiares o amigos de otras regiones de Colombia y desde fuera del país tocan a tu puerta para vivir la fiesta del Carnaval de Barranquilla, reconocido como patrimonio cultural de la naciòn e Inmaterial de la Humanidad. Entonces las calles se inundan del sonido de tambores y flautas desde que inicia el día hasta el día siguiente, la rutina del almuerzo cambia y se zambulle en un sancocho de guandules propio de la gastronomía para celebrar estas fechas y todo eso ¿a dónde va? a la memoria que compartimos de generación en generaciòn en cada familia barranquillera.

Con el Carnaval, Barranquilla recibe con los brazos abiertos la diversidad de manifestaciones culturales de la ribera del río Magdalena, del Caribe colombiano y en los ùltimos años, hasta de otras regiones del país. Con la misma disposición y decisión que cada nuevo núcleo familiar construye su memoria, convivencia e identidad, así mismo la ciudad lo hace con el legado patrimonial en cada encuentro anual, conservando con ello lo que somos y hemos sido.

@aidamar

(*) Publicado por la revista Kairós de la Arquidiócesis de Barranquilla, en su edición del 25 de enero de 2015.