viernes, 27 de febrero de 2015

Mujeres, talento y belleza colombiana

Cuando una mujer en la actualidad sobresale y hace visible su talento, logra un espacio valioso para que otras más le sigan como ejemplo. Lo que nuestra coterránea Paulina Vega Dieppa hizo al llegar a ser Miss Universo, por ejemplo, no es otra cosa que una buena oportunidad para mostrar la capacidad de las mujeres colombianas para lograr un propósito que parece inalcanzable. Aunque sea un escenario donde sólo se mide una parte de nuestro ser como mujeres, marcado por la frivolidad de un concepto de belleza exterior y la exhibición de las formas corporales, es un triunfo grande que llegue una joven colombiana que ha encantado por su inteligencia, valores y personalidad.

Este suceso disparó búsquedas en google sobre Colombia, Barranquilla y las mujeres de nuestro país, en todos los idiomas. El listado que se hace de ellas, de sus carreras profesionales y obras realizadas en los últimos años, hacen sentir verdadero orgullo. Pero, ¿cómo no? hace unos años atrás, en la época de nuestras abuelas, esos éxitos femeninos en las esferas internacionales no eran registrados con tanta frecuencia y ni tanta proyección para el país. Eso no quiere decir que haya existido menos talento e inteligencia de nuestras mujeres, simplemente era menos visible y aceptado con mucha reserva. Hay una realidad, como cita la especialista en temas de género y escritora argentina Lidia Heller: “una mujer puede cumplir con todos los objetivos que se plantee en su vida aunque difícilmente puede afrontar todos a la vez”.  Entonces, vamos por pasos, sin ser fanáticos ni seguidores de reinados, reconozcamos que en manos de mujeres como Paulina está el compromiso de entregar un mensaje lleno de valores y autoestima para la nueva generación de mujeres.

El paso siguiente es que, como mujeres, tenemos la gran responsabilidad de seguir construyendo modelos de liderazgo que no abran más brechas de género ni estereotipos que separen, sino que estructuren caminos de comprensión y aprendizaje mutuo, se cimenten acuerdos y proyectos de pareja y familia donde se desarrolle el amor. Para ello hay que seguir proponiendo, encontrar nuevas oportunidades y fortalecer valores siendo auténticas, valientes y alegres. No todo se puede lograr al mismo tiempo, pero cuando sea el momento, hay que avanzar hacia la meta con decisión y conciencia que es por la generación que nos sigue. Tal vez eso lo ha interpretado bien la mujer barranquillera que engrosa cada vez el número de aquellas que representan a Colombia sin fronteras.

Si sentimos emoción e identificación en el terreno deportivo con los goles de Teo, Falcao, Bacca y James, por qué no sentirlo también con un trabajo disciplinado, a conciencia y comprometido como el que hizo nuestra actual Miss Universo? Desde que se nos reconoce, a la mujer, el derecho a participar, trabajar, estudiar, escoger profesiones considerados solo para hombres, escribir, liderar, ser protegidas por la ley, cada una de nosotras tiene una misión a la que no puede dar la espalda. Más, enfrentando noticias como el asesinato de los 4 niños en Caquetá, porque no importa el escenario que se nos ofrezca mientras sepamos usarlo a favor de la promoción de valores que nos hagan más humanos, que pongan nuestro talento al servicio de una mejor sociedad.