sábado, 30 de mayo de 2015

Charlie Charlie no es un juego, es una alerta

#CharlieCharlieChallenge
No es un juego sino una alerta porque en la submente de muchos, aprovechándose de nuestros miedos e incertidumbre sobre lo desconocido, 'Charlie Charlie Challenge' causó estragos en la realidad de nuestros adolescentes y jóvenes en el mundo. La noticia sobre un juego de adolescentes cuya práctica invocaba espíritu, rápidamente capturó la atención en medios de comunicación y medios sociales en los últimos días. La vigencia de la noticia durante las últimas semanas se logró porque cada uno realizó su historia, su adaptación y finalmente, la creación de una vivencia real.

Y mientras el mundo 2.0 jugaba con el mundo físico, se produce una gran alerta: ¿Con què criterio las nuevas generaciones enfrentan el maremoto de informaciòn virtual que hace uso de su inocencia hasta llegar a afectar su 'ahora'? ¿Los estamos preparando para ello? Dice un experto en comunicación, Friedemann Schulz Von Thun, que "en cualquier noticia están incluidos cuatro mensajes o aspectos: El contenido objetivo, aquello de lo que se informa; la revelación personal, es decir, lo que se comunica de uno mismo; la apelación, es decir, aquello  que se requiere para animar al otro, y la relación, aquello que se piensa sobre el otro y la posición con respecto a él.". Eso último, la relaciòn, la asociación, aquello que permite el análisis y la postura crìtica frente a un hecho es lo que más debe preocuparnos en estos tiempos.

El papel de los padres y madres, de los miembros de la familia, de los educadores y escuela es acompañamiento permanente, comunicación sincera y abierta, explicación y análisis de situaciones reales. El escenario virtual es un mundo humano como cualquier otro en el que convivimos, con medidas que debemos conocer y tener en cuenta para circular. Enseñar o educar a las nuevas generaciones sobre el uso de las nuevas tecnologías, así como el de los medios sociales, es el primer paso. Desde Panel Sin Fronteras, los invitamos a ello, a ser más suspicaces con la información que circula, a no ser simple difusores y en el mejor de los casos, compartir de forma que construya y no que confunda.