domingo, 11 de diciembre de 2016

Maluma, Ni Una Más, Yo Soy Yuliana

Hace una semana Colombia se mantiene conmovida por el asesinato de Yuliana Samboni. Sus escasos 7 años de edad y la crueldad de su agresor nos pone de cara a miles de análisis sobre lo cultural, lo social y lo legal. Llevamos una semana intoxicados de información que se comparte por redes sociales sobre el seguimiento a la investigación y podríamos dar la espalda porque sencillamente nuestra alma ya no puede con más, en mi caso, como mujer, como madre, como ser humano. Pero hay una realidad, si no fuera por el poder de la comunicación y que la revelación en las redes sociales es un efecto 'bola de nieve', este hecho habría logrado pasar inadvertido u oculto como muchos otros en este momento. Y creo no estar diciendo nada nuevo.

Por esa razón, que luego de una semana, el caso siga siendo de interés , sea información compartida y de relevancia en redes sociales y en medios de comunicación, mantienen la esperanza viva que se haga justicia. Más allá de ello, también se mantiene viva la reflexión sobre todo acto de maltrato y violencia hacia la mujer. El asesinato de Yuliana tiene carácter de feminicidio agravado, tortura y acceso carnal violento. La máxima expresión de violencia que se da sin razón alguna, sin motivo alguno, sin provocación alguna, por el simple hecho de ser mujer. Y en medio de este escenario, aparece el lanzamiento de una canción ( si se le puede dar ese calificativo) de Maluma, en ritmo reguetón (música urbana bailable) cuya tendencia actual es tener letras relativas al sexo y desvalorización de la mujer. Y digo actual, porque los orígenes de este ritmo de gran aceptación entre la juventud son el reggae y la denuncia de temas sociales, en realidad, un enfoque más valioso que lo expresado y generalizado en el presente.

La música es una herramienta efectiva y saludable de comunicación y de sanación. El reguetón, cuya mayor audiencia y consumo está en la juventud, no está siendo usado de tal forma. La producción reciente de Maluma está teniendo el juicio social que merece porque su lírica es nociva, reafirma la cosificación de la mujer y deshumaniza las relaciones de pareja. Este es un tema que también debe mantenerse vivo en redes sociales para que los exponentes del reguetón 'la tengan clara' . Lo nocivo se enjuicia y se condena, como deberá sucederle al agresor de Yuliana Samboni. Trabajos musicales así, como el de Maluma, son nocivos para su audiencia, porque su mensaje 'deshumaniza', es repetitivo y lleva consigo el concepto errado de dominación y poder en las relaciones. Que siempre han existido canciones así, es cierto, pero hoy día al adquirir cada día mayor conciencia que ello reafirma la conducta machista, no tiene ni pies ni cabeza que nos quedemos callados y nos hagamos los indiferentes. Y si tenemos en cuenta lo sucedido con Yuliana, que siempre han existido crímenes y criminales así, es cierto, pero eso no justifica que sea un suceso más en la prensa o redes y no exista un cambio para mejorar como seres humanos. El presidente Santos al recibir el Premio Nobel de Paz dijo una frase en relación con la guerra que aplica también aquí: "Nuestro pueblo se llama mundo, y nuestra raza humanidad". Reflexionar sobre aquello que conduce a la agresión, el abuso, el hacer del otro una 'cosa', es la única forma de entender la necesidad de mantenernos en un proceso de humanización. El crímen de Yuliana no tiene justificación ni defensa alguna, la lírica del reguetón de Maluma es nociva. Punto. Maluma, Ni Una Más, Yo Soy Yuliana.