sábado, 17 de diciembre de 2016

Violencia intrafamiliar, hechos en nuestras manos

Cuando estamos frente a hechos que pudieron tocarnos de alguna manera no podemos dejar de empatizar y reflexionar. El último de mayor indignación nacional y ocurrido hace dos semanas es el feminicidio agravado, secuestro y tortura de Yuliana Samboni. Después de ese han ocurrido otros de menor impacto pero que no dejan de tenernos en alerta. En especial, porque con asombro, uno se pregunta si luego de un siglo de sensibilización y visibilización hacia las mujeres hechos así son posibles con personas 'civilizadas'. Pero bueno, lo importante es no perder la capacidad de asombro y reacción apropiada y oportuna.

Mientras los medios de comunicación regionales empezaban a registrar los hechos alrededor de la golpiza de un abogado a su mujer en Plato, Magdalena, no dejaba de pensar en todos los ciclos que se cumplen cuando hay una consecuencia así. Es un hecho que tenemos día a día en nuestras manos y solo reaccionamos cuando un medio de comunicación lo vuelve noticia por tres condiciones básicas: de interés general, actualidad y proximidad. En otro caso, podría pasar desapercibido. Pero ¿por qué es un hecho que tenemos día a día en nuestras manos? pues porque esa mujer agredida pudo ser la hija que creció contigo y el agresor, el hijo que tu formaste, ambos recibiendo el ejemplo de tu casa. Con la seguridad que en tu interior se agita tu alma y dice no, en mi casa, no. Entonces cómo explicamos cifras como la entregada recientemente por la Encuesta Nacional Demografía y Salud del Ministerio de Salud colombiano asegurando que, por ejemplo, el 69,6 % de mujeres en Barranquilla han sufrido algún tipo de violencia, siendo la principal causa la sicológica, seguidas por la física, económica y sexual. Entonces la solución no está sólo en hacer fuertes a la mujeres con un negocio propio, o que tomen clases de defensa personal, que estudien a la par de los hombres o que hagan mejor carrera laboral.

Los ciclos de violencia se repiten como la mejor de las lecciones. Las mujeres sin autoestima, obedientes y sumisas son las más propensas a recibir estas golpizas como 'premio' a su actitud, y luego ya todo no tiene reversa.  Los varones en cambio, con todo el respaldo del poder y la fuerza no solo de padre sino de madre, ejercen su posición de mando como le parece y sin temor a juicios. Entonces podríamos preguntarnos, qué pasó en su hogar? quiénes son los responsables que se mantengan esos ciclos? Sin embargo nuestro propósito desde Panel Sin Fronteras no es señalar hacia atrás, eso corresponde a cada vida y cada hogar, que por propia voluntad decidan revisarse y corregir. Hechos que sanarán o no fuera de nuestras manos, la verdad. El objetivo es que miremos en estos momentos, aquellos que están en las nuestras desde estos dos puntos de vista: 
1. Como madres o padres de una niña: ¿Qué hacemos para que nuestra hija no sea una víctima de violencia? ¿cómo fortalecemos su autoestima y la empoderamos hoy frente a los niños y hombres? ¿qué es aquello que refuerza su personalidad y carácter? ¿cómo acompañamos desde ya sus sueños y aspiraciones de juventud y adultez? ¿cómo le damos ejemplo de valores y virtudes humanas sin temor a ser señaladas, a guardar silencio o prudencia, cuando lo importante es aprender a expresar lo que siente y cómo lo siente? 
2. Como madres o padres de un niño: ¿Qué hacemos para que nuestro hijo no se convierta en agresor y modere su comportamiento sin sentir vulnerado su espacio? ¿cómo fortalecemos su estima y lo empoderamos hoy, dentro del respeto por las niñas o las mujeres? ¿Cómo es reforzada su actitud de escucha y aceptación en relación con su personalidad y carácter? ¿Cómo acompañamos sus sueños y aspiraciones de juventud y adultez? ¿qué ejemplo de valores y virtudes humanas les trasmitimos que no trasgredan principios humanos, básicos para la armonía, y conservar como importante el aprender a expresar lo que siente y cómo lo siente?
Te aseguro que no faltará aquel o aquella que en algún momento te exprese que eso no es así, que vas mal que estás permitiendo demasiado, que te falta carácter o por el contrario que te excedes. Lo cierto es que todo aquello que hagas concentrado en tu rol de padre o madre, como cuando tu jefe te encomienda una misión especial de la que depende el destino de la empresa que ha puesto en tus manos, con esa misma pasión y amor observa, decide y disfruta porque el manual lo estás escribiendo tu día a día. Por mi hija, por la futura pareja que tendrá, por la descendencia y la sociedad, es hora de de esculpir y volverte artesano de la vida.