domingo, 12 de febrero de 2017

El verdadero poder del feminismo

Las mujeres hemos sido tradicionalmente asociadas a fragilidad y vulnerabilidad, por eso cuando decidimos o actuamos influyendo con liderazgo en nuestro entorno dicen que estamos 'empoderadas'. Eso no sucede con los hombres, de ellos nunca decimos que necesitan estar empoderados porque su 'poder' es nuestro supuesto inconsciente más enraizado.
Los Trump - Los Obama
Cuando vimos los registros de prensa y ceremonia de posesión del Presidente de los Estados Unidos Donald Trump, los medios de comunicación y  los ciudadanos del mundo no se cansaron de comparar la pareja saliente, Los Obama, con los entrantes, Los Trump.  La lectura que hicimos de gestos, posiciones, movimientos y hasta guiños era exhaustiva para encontrar la gran diferencia entre ellas, que no en las evidentes como raza, color de piel o partido político, obvio. No. Una pareja alegre, graciosa, armónica, feliz recibía a una distante, fría, apática y gris. Mientras el trato, la consideración, el respeto y la admiración mutua entre los Obama fluía, en los Trump brillaban por su ausencia. El modelo que cada una de estas parejas representa épocas muy distintas y, con ello, estamos recibiendo un mensaje. Es la oportunidad para hacer conciencia que por mucho avance del feminismo en nuestro siglo gracias a políticas públicas, liderazgo, visibilidad, derechos sexuales y reproductivos y hasta independencia económica, el paradigma cultural sobre quién tiene el poder en una relación marca la gran brecha de gènero hasta en el máximo líder de la mayor potencia mundial.

Hace rato que eso de "las mujeres son 'el poder tras el poder' o estratégicas" se identificó como una excusa para mantenernos a raya. Llevamos años luchando por derechos, liderazgo y mejor posicionamiento del feminismo, al punto de adoptar luchas similares de minorías vulnerables y oxigenarse en el camino. Catalina Ruíz Navarro en una reciente columna dice que Barranquilla necesita feminismo analizando lo que su generación aprendió para llegar al poder. Luego de ganados los derechos de formación universitaria, participación en política y carrera laboral, había que ser inteligente y estratégica librando una lucha permanente entre nuestras aspiraciones profesionales individuales y las personales. Lo anterior, muy a pesar de existir otras con sólo la formaciòn que da la vida y la experiencia y que abiertamente expresan: “Yo nunca he compartido esa prepotencia que tienen los hombres. El machismo es pura prepotencia” . Entonces esa visibilidad en aumento que ha ganado el feminicidio y la violencia intrafamiliar o de género, dice la abogada defensora de derechos sexuales y reproductivos Mónica Roa en una entrevista para El Heraldo de Barranquilla que, en España hay un fenómeno que pareciera ser posterior una vez el Estado y la sociedad no toleran la violencia contra las mujeres, los hombres con masculinidades mal resueltas, se suicidan inmediatamente después de agredir a sus parejas, o a sus hijos expresando “te voy a hacer daño donde más te duele”.

¿Qué significa realmente empoderamiento efectivo para bien de hombres y mujeres? ¿Cuál es ese poder que favorece nuestra co-existencia? No son las madres profesionales y empleadas, ni las mujeres jefas de hogar o las madres solteras demostrando un poder específico  con el maravilloso 'multitasking'. Existe un poder subestimado y contundente, del que en ocasiones nos hacen sentir avergonzadas cuando lo priorizamos y que, al menos en nuestra opiniòn, significa el verdadero empoderamiento, la verdadera siembra de una sociedad más tolerante, de un mayor número de parejas con mejor entendimiento como Los Obama, de familias màs fuertes en valores como el respeto, la comunicación y el amor. El poder está en la crianza de nuestras hijas y nuestros hijos, los adultos del futuro. Evitar que crezcan con la idea que tienen que ser estratégicas para realizarse profesionalmente, que crezcan con la idea que hay roles familiares específicamente para hombres y mujeres cuando todos por igual tienen el talento para aportar, que crezcan pensando en que los varones tienen el poder 'per se' y que las mujeres necesitan empoderarse de muchas maneras. Ese es el verdadero poder que cambiará nuestra sociedad y está en manos de padres y madres, hoy. La responsabilidad de una pareja es con los hijos que trae al mundo; si no se sostiene la relación, la responsabilidad de ese poder se mantiene con la sociedad . Ese horizonte nos lo abrió el feminismo y no corresponde ni al Estado ni a las políticas ni las autoridades de turno, corresponde a los líderes de la célula familiar.