miércoles, 31 de mayo de 2017

Dejar ir es un símbolo de amor

La muerte es parte de la vida y, como la vida, no todos la enfrentamos de igual forma. Sin embargo lo que importa, en cualquiera de las dos situaciones, es la manifestación del amor. Debo aceptarles que no me gusta asistir a sepelios, tal vez sea miedo a presenciar el dolor por la separación de un ser querido o porque considero que es un momento muy íntimo y entre personas del círculo más cercano. Pero hay ocasiones en que sientes el deseo de mostrar tu solidaridad con sinceridad y lo haces.

Hace unos días falleció la tía de una amiga y sentí "debo ir". Eso debe "sentirse", en primera instancia; ya después viene la disposición del vestuario y del espíritu, para acudir. Con el paso de los años los rituales han cambiado o simplemente han desaparecido y con ellos su toda su simbología. Todo lo que encuentras en un funeral responde a un tema histórico de nuestros pueblos, creencias y comunidades. En estos tiempos "sin fronteras" la cultura alrededor de la muerte o la despedida de un ser querido, ha variado. Aunque se mantienen la presencia de la corona, el ramo, el sufragio, la condolencia, el cortejo fúnebre, las campanas, las exequias, la corona de laurel, el agua y el incienso, entre otros, todos como expresiones tradicionales en un funeral. Cada persona que asiste es portadora de un mensaje solidario en un contexto sobrio y de respeto, pero cuando se va del lugar, se lleva uno de reflexión.

Es por ello que el cuidado de los detalles son los que harán especial ese momento del adiós. Las despedidas como opuesto al apego y son dolorosas, sin embargo solo el amor y la comprensión de la vida y la muerte es aquello que nos permite "dejar ir". Las tarjetas entre las flores de los arreglos, la imagen en una fotografía o simplemente, elegir un símbolo representativo que acompañe el ataúd, son de las tantas formas que se pueden encontrar para expresar amor y pesar por la partida, junto a las oraciones y mensajes en el libro de visitantes. Al final, es importante darnos cuenta que para todos los momentos del ser humano, desde el principio de la vida como hasta en su final, "comunicar", "amar" y "dejar ir" son acciones sinónimas, se trata siempre de elegir la mejor forma de demostrarlo.

En homenaje a Aurelia Acosta.