lunes, 10 de diciembre de 2018

En los 100 años de Esthercita Forero: La mujer que conocí

En Barranquilla todos sentimos a Esthercita Forero muy nuestra, como de la familia, al menos la generación que pudo conocerla en vida. Las generaciones siguientes la relacionarán, tal vez, con la Vieja Barranquilla, la nostalgia, la de los padres y abuelos. Sin embargo, en aras que su memoria se conserve como un personaje de la familia barranquillera, contaremos en esta publicación lo que compartimos con ella y la semilla de amor que nos dejó.

En el Colegio Americano


La recordamos en nuestra vida escolar aquellos que estudiamos en el Colegio Americano de Barranquilla porque cada 7 de abril, era la invitada central para el acto cívico, por ejemplo. El colegio nació en una casa de bahareque y techo de paja, así la dibujábamos en las carteleras, en el Barrio Abajo, un sector tradicional de la ciudad y donde Esthercita pasó su infancia. Era un orgullo verla llegar y escuchar la dulzura de su voz y sus cuentos recordando sus canciones o sus anécdotas, pero bastaba con verla saludar alzando su mano a todos, desde los micrófonos.

Show de Esthercita y Venga Con Nosotros

Julio Hernández y Esthercita Forero en
los estudios de Emisora Atlántico
También tuvimos el privilegio de escucharle historias cada semana, cuando realizaba el "Show de Esthercita" por La Voz de la Patria y luego en "Venga Con Nosotros" por Emisora Atlántico. En particular, mientras acompañaba a mi padre, Julio Adán Hernández, quien junto a Félix Chacuto hacían una conversación amena de una hora con los oyentes. No me llamaba la atención la radio ni la locución, pero tarea si tenía, debía contestar las llamadas, llevar un registro de los oyentes y descubrir a los que cambiaban de voz o nombre para poder pasar al aire para conversar con ella o volver a participar en los concursos de sus patrocinadores. Al finalizar cada emisión, salíamos los 4 a buscar una venta de fritos de esquina, en especial una que no tuviera muchos clientes. Chacuto le decía que ella tenía "buena espalda" y con su llegada se premiaba la venta. Creo que duraba más ese programa después del que realizaba en las ondas hertzianas, el de la radio. Cuando la veían llegar, corría la información y al momento, el punto se llenaba de seguidores que de paso hacían la compra. A todos los enamoraba con su especial forma de saludar: "Hola Lindo!!" , "Hola Linda!!"

Lecciones con Esthercita


Pero así como era de generosa en su cariño, también era exigente y procuraba enseñar a quienes le rodeaban el valor de la excelencia. Ella acostumbraba a acompañar a mi padre a sus eventos, tanto como el lo hacía con ella, así era su amistad que se volvió fuerte porque el es padrino de una de sus nietas, Iris. Esa cercanía hizo que me viera crecer en edad y en mi carrera. Nunca podré olvidar cuando me corrigió por hablar tan bajo, sin fuerza y casi con miedo, frente a micrófonos en el Primer Encuentro de Periodismo Escolar. Es que yo era así, tímida e insegura. Pero ella me dijo que tenía buena voz, voz para locución, que le pusiera fuerza, ganas y nadie notaría mi miedo. Me costó superarlo, pero lo logré con el tiempo. Siempre recordé bien sus recomendaciones, en especial cada vez que debía ser maestra de ceremonias. Como también recordaré cómo se crecía en escenario a pesar de sus dolencias en la rodilla. ¿Cómo está Esthercita?, le preguntaba mi papá. "Aquí profe, esta la rodilla que me duele", con una voz que manifestaba también la dolencia. Pero se encendía el bombillo rojo Al Aire y como en un clic su tono quejumbroso desaparecía y era una campanita de alegría. Era increíble! Ella vivía para sus seguidores y sus oyentes. Lo mismo pasaba si era en escenario. La recogíamos y en el camino, hablaba de su rodilla y malestar, pero subía a la tarima y parecía un sol brillando con su sonrisa y brazos extendidos con la elegancia de la artista. ¿Dolor? ¿Cuál dolor? Quieres mayor lección de compromiso, responsabilidad, servicio?

Esthercita en Guacherna

Escuchaba sus preocupaciones, sus análisis, su angustia, sus incomodidades. La idea de la Guacherna jamás se cristalizó como ella quiso, con el tiempo lo fue aceptando. Se volvió el fenómeno comercial nocturno, previo a los 4 días de Carnaval, sumado al reconocimiento de la canción. Pero por qué no fue como ella lo soñó? porque han pesado siempre más el interés de mostrarse como empresas, de estar presentes en ese desfile, de formar la guachafita (que no es guacherna) y , en mi opinión muy personal, porque no han "silabeado" la composición de la Guacherna y tampoco hubo un acercamiento real al pensamiento de ella como creadora. Sin embargo es válido todo lo que se ha luchado por años para conservar el desfile con campañas de comportamiento ciudadano y esfuerzos por controlar lo que siempre parece salirse de control. En fin, nada evitará que en La Guacherna, ella siempre sea la reina. Con la composición inmortalizó su deseo que analizo y comparto en los paréntesis: 
Faroles de luceros girando entre la noche (Con el tiempo esto se ha vuelto una constante y se ha avanzado) 
la brisa es un derroche de sones cumbiamberos (La naturaleza sabe cuándo es Guacherna y la brisa jamás ha estado ausente, lo confirman los que disfrutan el desfile)
locura de colores las calles de curramba  (Esto siempre está presente)
 
tambores de parranda ahí viene la guacherna (Aquí es donde se desdibuja todo, la guacherna es música de tambores en vivo, cero amplificadores, ni orquestas, ni trailers, eso no es. Pero los grupos de danza son tan grandes que solucionan con la tecnología para aumentar el sonido, y el desfile soñado es que el sonido de la música  sea el eco de los tambores y el canal de los instrumentos de viento, la brisa. Idealista, tal vez, pero ese es el concepto desde su inicio. Ella vio eso posible en las Congas de Cuba, no se explicaba por qué aquí encontraban otro tipo de solución). 
Ahí viene la guacherna tremenda pa gozar
Ahí viene la guacherna me envuelve en su compás
la reina de los barrios, la reina del carnaval
con danzas y mochilas y "abarca e tre puntá"

Esthercita, primera mujer colombiana en la música popular costeña

En su época no era apropiado ni común que una mujer sobresaliera en la música y menos en la música popular. "Esthercita Forero es la única y solitaria figura femenina que ocupa un lugar, de igual a igual, en la pléyade de los mayores compositores de música popular olombiana, al lado de Rafael Escalona, Jorge Villamil, José Barros, Lucho Bermúdez, José A. Morales, Adolfo Pacheco y Rafael Campo Miranda, entre otros", dice Joaquín Mattos

Cuando ella empezó su carrera artística en 1949 aún las mujeres no tenían derecho a votar en Colombia. Y encima, Colombia fue uno de los últimos países de América en concederle derechos políticos a las mujeres. Así entendemos las limitaciones para visibilizar la acción de una mujer. Con esto podemos concluir qué tan convincente fue su talento y carisma para alcanzar la cumbre a nivel internacional y local, porque no la tenía fácil, por ser mujer. Además, su elección de la música folclórica costeña tampoco era fácil siendo mujer, primero porque los representantes eran hombres y  las mujeres que la cantaban, por prejuicios, no eran bien vistas. Las mujeres que han marcado diferencia nunca les ha sido sencillo, pero su misión la llevan con dignidad en todo momento. Así también fue Esthercita Forero.

Esthercita en diciembre

Diciembre era nostálgico para Esthercita. Su cumpleaños, sus recuerdos, hay una canción de ella donde lo detalla todo, Barranquilla en diciembre.
Tan nostálgico que hizo costumbre pasar las 12 de la noche del 31 de diciembre en nuestra casa en El Silencio. Ella era una más en la cuadra y eso le agradaba. Sí, le encantaba ser la artista en el escenario tanto como la vecina y amiga anónima en cualquier barrio de Barranquilla.  Cuando llegaba se sentaba en la puerta a conversar con quien pasaba, la acompañábamos con sus nietas Iris y Teresita. Antes de ser año nuevo nos encerrábamos a hacer una oración, comíamos uvas y brindábamos. Era feliz! Cómo también lo era cuando ibamos a la finca El Latal, cerca de Puerto Velero, a amanecer viendo las estrellas acostados en literas, a pesar de los mosquitos. Le encantaba desconexión del mundo y su conexión con el universo celeste.

Esa es la Esthercita que conocí, amiga de mi familia, "amiga de sus amigos". La mujer que hizo una raya en el firmamento de la música colombiana e hispana con sus composiciones y su voz, la mujer que hizo de la radio barranquillera una terraza para conversaciones agradables, la mujer que le dio a Barranquilla por siempre una lección musical sobre civismo para que jamás dejen de amar a su ciudad.