Experiencias de viaje






Mundo de Redes (Suecia)
La primera capacitación sobre perspectiva de género en el periodismo la recibí en 1996. Nos hablaron de internet y de sus maravilla para mover la visibilidad y proyecciòn del movimiento de mujeres, con un enfoque llamado perspectiva de género. 
El tiempo nos reuniría después en el 2002 para darnos cuenta que muchas habían cambiado su vida gracias a las soluciones tecnológicas, así como el contacto con este discurso que nos permitía vernos en el espejo de otras mujeres de otros mundos. Hoy día con el Social Media, por ejemplo, hablar de perspectiva de género, derechos de mujeres, día de la niña y otros temas que hacen visible a esta población tradicionalmente vulnerable en muchas sociedades permite que todo movimiento sea mucho mas rápido. Las agendas y direcciones quedaron en archivo, las redes sociales e internet nos pone en contacto ya. La estrategia de redes nos permite mejorar calidad de ida y hacer un mundo de mejores perspectivas.

Botiquín en Español (China)
En Macao, China.
Pareciera sencillo y hasta innecesario. A cualquier lugar de viaje es fácil encontrar una droguería cerca y más si es una ciudad. Nada más cierto. Sin embargo, debe ser parte de la rutina del plan de viaje y de la maleta tener un botiquín personal básico con acetaminofén, algo para la digestión, algo para superar un resfriado, suero fisiológico en gotas, vitamina C y un relajante para el viaje (una tisana o pastilla para mareo). En una ocasión, la empresa me envió a la China con un grupo de empresarios. El clima de las ciudades a las que llegamos no distaba de la de residencia (Barranquilla, Colombia) y tuve todas las precauciones para el cuidado de la salud. El pequeño resfriado se presentó 3 días antes del viaje de regreso de 23 horas. El botiquín básico fue acertado, sobre todo por cuestiones del idioma. Mi compañera de viaje confirmó que estaba embarazada, pero la prueba que compró en Guangzhou fue de ovulación no de embarazo aunque fue bastante cómica la odisea de identificar la prueba que necesitaba y los resultados.

"Que no te deje el avión" (USA)
Todo es tan programado en un viaje por avión que lo menos probable es que te quedes, si programas todo con calma y tiempo. Pero suele suceder. Sin embargo hay algo muy importante a la hora de escoger las conexiones en vuelos largos y es estar seguros que el intervalo de tiempo entre uno y otro abordaje sea el suficiente para lograr el propósito. 
En una ocasión, de vuelta a Colombia, en un itinerario de Houston-Miami-Barranquilla, durante el transbordo en Miami  me distraje ayudando a una señora que llevaba un bebé y estaba angustiada. Esos minutos fueron de sororidad (solidaridad femenina), pero restaron el tiempo demasiado justo entre uno y otro avión. Cuando cierran la puertas del avión no las vuelven a abrir por un pasajero distraído o lento, así que me quedé una noche en Miami luego de verlo partir. No desesperé, tomé mi libreta de teléfonos, llamé a una amiga que hacia años no veía, me quedé una noche en su casa, reprogramé el vuelo de regreso pagando penalidad y afortunadamente de otros viajes aprendí que siempre la maleta de mano debe tener lo indispensable para casos como este.


"La Chaquencarte"(Suecia)
Planeando viaje a por segunda vez a Suecia, pensé que todo lo tenía controlado. Todo en relación con las necesidades de vestuario y comodidad para soportar el frio. En esta ocasión me detuve en la combinación de colores, texturas y moda. Tenía gran expectativa por el paseo a Kiruna incluido en el evento, una población a 6 horas del círculo polar ártico. Un buen amigo, un día antes del viaje llegó a despedirme y me ofreció una chaqueta tan grande y tan gruesa y tan difícil de doblar que casi la dejo por evitar el "encarte", la incomodidad.

Una voz interna no me permitió dejarla y la llevé por si acaso. La chaqueta me cubría casi todo el cuerpo, cubría el cuello y la boca, incluia un gorro, casi no podían verse las mano. Al colocarla en el aire, quedaba en pie ella sola de lo gruesa que era. Fue incómodo manipularla en el viaje, fue imposible guardarla en la maleta. Me sirvió de almohada.

Creo que intuyen el final de la anécdota. La chaqueta "encarte" , la "chaquencarte" incómoda, fue mi salvación durante los 14 días que estuve en Lulea, Suecia. En ocasiones, antes de iniciar los planes de viaje recibimos recomendaciones y sugerencias que es bueno validar o escuchar. Cada desplazamiento significa un aprendizaje distinto y nuevo, cada viaje es una enseñanza diferente a la anterior.


A través de la ventana de La Sebastiana y el Hotel Dos Mundos (Chile)
Les ha pasado que al visitar un lugar especial durante un viaje, les dicen vamos a la casa de...y les hacen un recorrido por la vida del personaje observando sus objetos personales? Lo he vivido en varias ocasiones, pero los que más recuerdo son la Casa de Pablo Neruda en Valparaíso, conocida como La Sebastiana y la habitación de Hemingway en el Hotel Ambos Mundos en La Habana. Elegí sus ventanas y me pregunté: Qué pensarían con esta vista? Que los inspiraba? qué miraban? Qué captaba su atención. Puse la mente en blanco y descubrí algo en común, el horizonte. La vista de los dos tenía en común un horizonte limpio, amplio, cielo abierto.

Desde una ventana en La Sebastiana se puede observar completa la ciudad de Valparaíso, el mar y el cielo, una escena agradable, con muchos colores y mucha luz. Desde el Hotel Dos Mundos, se ven los techos de la Habana Vieja, la bandera de Cuba y el cielo abierto, amplio y despejado. Si miramos la vida a través de la ventana de los sueños y expectativas que cada uno tenemos, la inspiración llega y podemos ser Neruda o Hemigway en la redacción de la historia de nuestra vida en prosa o en verso, según nuestra elección.



15 minutos en la Torre Eiffel (Francia)
Definitivamente las cosas pasan por alguna razón. Antes de ir por primera y, hasta ahora, única vez a Paris, mis conocidos me decían: te tomas una foto en la Torre Eiffel, no se te olvide ir a la Torre Eiffel, me traes algo de la Torre Eiffel. Cuando llegué a Paris en 1998, en un viaje de trabajo durante 10 días como integrante de las Misiones Microempresariales organizadas por la Fundación Mario Santo Domingo, mi jefe me comprometió con una cena con los periodistas el mismo dia que todos fueron al lugar deseado. En los dias siguientes de la agenda, no encontré compañía para cumplir ese sueño. Pero estaba resuelta, asi que me estudié el mapa del metro, las estaciones cercanas y el tiempo que me tomaría luego de terminar la jornada. Asi fue, a las 6 pm me bajé en la estación de Trocadero, caminé hasta la torre, hice una fila por espacio de 2 horas para comprar el tiquete, luego fila para tomar el ascensor, subir los dos pisos que llevan a lo más alto durante 45 minutos aproximadamente. 
En 15 minutos, en medio tremendo frio recorrí el pequeño espacio, entré a la sala donde están las coordenadas que le permiten a uno ubicarse en dirección al país de origen. Me imaginé mirando mi barrio El Silencio en Barranquilla desde la Torre Eiffel en Paris. Ya eran casi las 10 y a las 11 cerraban el Metro. El descenso fue más rápido, la angustia de pasar de estación en estación hasta llegar al hotel no me dejaron pensar. Cuando estuve en la cama, pensé: Lo hice!
Aprendí que solo existe una primera oportunidad, que basta un plan y una decisión, que no solo es el disfrute de haber estado en la Torre Eiffel sino entender que la vida es así: una oportunidad, un plan, una decisión. Ah! también aprendí que la mejor foto no es al lado del majestuoso monumento, esos registros se dan mejor en la distancia. Y asi es la vida también, "no es estar al lado del más grande, sino la perspectiva que se toma a partir de él".


Documentos importantes en la maleta de mano USA)
De niña soñaba viajar. Montarme en un avión y atravesar el océano Atlántico hasta llegar a España, por ejemplo. Soñaba con subir a un crucero y estar en proa desafiando el viento con mi rostro. Definitivamente los sueños son motores, pero la realidad se construye de otra manera. La primera vez que tuve la oportunidad de salir del país, sin adultos acompañantes, iba como invitada a un programa de jóvenes interesados en temas espaciales del Centro Espacial Johnson de la NASA en los Estados Unidos. Al llegar al aeropuerto de Miami, en la fila de inmigración me di cuenta que había dejado todos mis papeles en la silla del avión. Desde ese momento aprendí que los documentos importantes se llevan en la maleta de mano de la que no nos desprendemos hasta llegar al destino final y donde ocasionalmente es conveniente llevar una muda de ropa por si la maleta no llega con nosotros por cualquier circunstancia.