martes, 29 de marzo de 2011

Miedo a la oscuridad

Cuándo nacen estos temores a lo oscuro, lo incierto, lo intangible? En la niñez. Por qué? tal vez porque no se haya explicación alguna al fenómeno que se descubre entre las sombras. Llegó a mi correo una narración de Roxana Casuso Castañeda, una joven promesa de la literatura cubana. No lo digo yo, lo dice su dedicación y estilo al escribir con tan solo 16 años de edad.

Roxana Casuso Castañeda, cubana.
Los invito a revivir esos miedos de niñez cuando la oscuridad nos paralizaba a través de la historia que nos relata Roxana.

“El miedo a las sombras”


El miedo asomaba a la cabecita, adornada de lindos rizos rubios, de la pequeña Paula al caer la noche en su casa, esas sombras creadas por la oscuridad, disipadas por la luz de la lámpara ponían a temblar a la pobre niña de 7 años. Ya cuando su madre se despedía de ella con un beso y su habitual ¨hasta mañana mi princesita¨ dejándola en la cama, la pequeña quedaba dormida enseguida, pero esta noche era muy diferente su madre tenía que quedarse trabajando hasta tarde así que ella quedó sola con su abuelita, una anciana de 70 años que apenas podía caminar.


Ya acostada en la cama no podía dormir, contemplaba su oscuro cuarto donde se podía ver algo y solo deseaba que la horrible y tenebrosa noche terminara. El silencio era cada vez más sepulcral y le provocaba escalofríos. De pronto le pareció que algo se había movido cerca de la puerta, una sombra, eso era lo que había visto Paulita, con mucho más miedo que antes se levantó de la cama y se dirigió hacia la puerta de su habitación en puntillas de pie y abriéndola observó el largo y oscuro pasillo que se dirigía a la sala y muy despacio se encaminó hacia ella. Caminaba dando pasos cortos e inseguros y así avanzó hasta llegar a la sala y al entrar en ella, una voz aguda rompió el silencio.


_ ¿Por qué estás aquí a estas horas?


_! Abuelita! -dijo la niña ya más calmada - es que le tengo miedo a las sombras- la anciana al escuchar esto sonrió, la tenue luz de la luna que entraba por la ventana la iluminaba en el sofá donde se encontraba sentada.


_ Te voy a contar una cosa pero es un secreto- haciendo un gesto para que la niña se sentara a su lado- Las sombras son duendes que vigilan los sueños de las personas, sobre todo de los niños y se presentan así para que nadie los vea.


_ ¿Por qué no quieren que nadie los vea? –dijo Paula intrigada-


_Ah!, porque son chiquiticos y muy feos, pero con un corazón noble y bueno y no quieren asustar a los niños, entonces ya sabes, cuando veas una sombra no temas, son los duendes que vigilan nuestros sueños- En eso la puerta de la casa se abre-


_!eh! ¿No están durmiendo?- dice la madre de Paula, que entra.


_! Mami!- paulita corre a abrasar a su madre-


_ ¿Qué hacen?


_Es un secreto mío y de abuelita-dijo Paula a su madre-


_Bueno, entonces vamos, ya es hora de dormir dormir, mañana hay que madrugar.


_Recuerda Paulita-dice la abuela, guiñándole un ojo- no temas, recuerda que cuidan tus sueños.


Ambas sonriendo marcharon con pasos suaves a sus cuartos.


Fin


Autora: Roxana Casuso Castañeda