martes, 18 de junio de 2013

Perspectiva de género entre una de 5 años edad y dos de 4.

Felices los tres entre columpios y sube y bajas, corrían de un lugar a otro hasta cuando a uno de ellos se le ocurrió jugar con la pelota de fútbol. Al tiempo los tres tuvieron la misma emoción, pero el dueño de balón dijo : “No, la pelota es juego de niños, tu no juegas”. El rechazo llevó al suelo la ilusión de compartir la alegría del grupo y las lágrimas de pesar no se hicieron esperar. La senté en mi regazo y le dije: “Dile que las niñas también juegan fútbol y que tú sabes patear balón”. Se limpió las lágrimas,  me dio la mano y me dijo: “Acompáñame, ayúdame a hacerlo entender”.
Entre las dos escuchamos sus razones y no dio su brazo a torcer sobre el juego de pelota solo para varones, el intermediario de la misma edad corrió a calmar nuevamente la impotencia de mi hija y lo amenazó con no jugar más. La solución para no perder el amigo y la amiga fue guardar el balón. A su regreso sin resentimientos volvieron a jugar entre columpios y carreras, historias de ficción, pero algo detuvo el tiempo, en el momento en que el dueño del balón quiso montar la bicicleta rosa, la dueña le preguntó: “¿Por qué vas a montar la bicicleta rosa, si el rosa es de niñas?”.
Hace casi 15 años atrás leí con admiración un artículo sobre las habilidades y competencias con enfoque de género a partir de los juegos de infancia escrito por la consultora e investigadora boliviana, especialista en temas de género, Silvia Salinas Mulder, hoy directiva de la Red Latinoamericana de Mujeres en Gestión de Organizaciones. Cómo los juegos infantiles sentaban las bases del liderazgo y toma de decisiones de hombres y mujeres en la adultez, en consecuencia su forma de ver el mundo y desarrollo de capacidades. La lección de hoy con “una de 5  dos de 4” fue contundente, pero más el arrojo y la propiedad con que la representación de la minoría y la discriminación dio el Jaque Mate.